El día 17 de noviembre tuvimos en ASENDHI un nuevo encuentro: la III Asamblea General de socios. Fue como en años anteriores en el Hospital Ramón y Cajal, de Madrid. Aunque la previsión de asistentes no era muy optimista por los momentos difíciles que vivimos, finalmente fuimos un grupo bastante representativo de lo que es hoy día nuestra asociación.

Los primeros momentos siempre están llenos de reencuentros. Ya empezamos a ser familia entre los que cada año participamos en la Asamblea, conocemos nuestras historias y podemos abrazarnos después de estos meses de contacto por teléfono, correo electrónico o Facebook. También caras nuevas. Muchas van cambiando la expresión a medida que van tratándose los puntos del orden del día cuando, entre los temas, algunos de los asistentes empiezan a contar pequeños trozos de sus historias tan fáciles de entender para nosotros. En pocos minutos no estamos tan solo en una reunión de «trabajo» de la asociación a la que pertenecemos, es sobre todo un grupo humano al que unen experiencias personales sobre las que, en muchos casos, hemos configurado parte importante de nuestras vidas.

El presidente, Pedro Martínez, dio en primer lugar la bienvenida a los socios y amigos de ASENDHI. Agradeció especialmente la asistencia de aquellos que tuvieron que hacer un largo viaje para estar allí, a los que tuvieron que pedir el día en el trabajo… También mencionó a D. José Luis Martín Muñoz, director de relaciones públicas del hospital por la cesión del aula en la que celebramos la Asamblea, y, por supuesto, agradeció un año más la presencia y participación durante la Asamblea a D. Francisco Javier del Castillo, doctor en biología molecular e investigador del proyecto que se lleva a cabo en estos momentos sobre la genética de nuestra enfermedad. Este año además vino acompañado por una joven investigadora de su equipo.

Se informó de un cambio producido entre los miembros de la Junta Directiva al no poder seguir en su cargo de vocal Sebastián Santos García, por causas personales. Pedro Martínez agradece su dedicación en estos meses desarrollando la función de coordinador de la relación con los medios de comunicación.

Se trataron, además de los temas obligados, como asociados y estado de las cuentas, otros que son de interés para ASENDHI como el de las reuniones por zonas. Se creó un pequeño debate al respecto. Estas reuniones pretenden ser puntos de encuentro de enfermos cercanos en cuanto a localización geográfica. La cercanía facilita el encuentro de forma periódica y la posibilidad de que se creen al mismo tiempo comisiones o grupos de trabajo en los que tratar temas o desarrollar en común objetivos de trabajo como la divulgación a diferentes niveles, conocimiento del sistema sanitario concreto, etc.

Precisamente, la divulgación es un tema que se manifestó como de interés por la importancia que tiene hacernos visibles como grupo de enfermos. Se mencionó la necesidad de reconocimiento por parte de las instituciones sanitarias de la existencia de casos que evolucionan con mayor gravedad y que pueden llegar a producir invalidez. De esta manera, los enfermos que, desgraciadamente, lleguen a ese punto, podrían tener el apoyo con el que cuentan otro tipo de discapacidades de forma más inmediata.

La web también es una parte importante en la difusión de nuestra asociación, y punto de encuentro de muchos enfermos que buscan información sobre la Hidrosadenitis tras el diagnóstico, cuando empiezan nuevos tratamientos o pasan peores momentos. Se comentó la oferta de un voluntario para realizar la actualización de la página de forma desinteresada. Además se agradeció a todos los que pasáis por ella de forma habitual dándole vida, y se mencionó de manera particular al numeroso grupo de amigos de ASENDHI que la visitan desde la otra orilla del Atlántico.

Sobre el tema también pudimos escuchar la oferta de un socio que propuso hacer un proyecto para la institución en la que trabaja, Cruz Roja-Alicante, con el fin de potenciar la difusión y que la enfermedad sea más conocida. Plantea la creación de un documento con una propuesta concreta. El Dr. Francisco Javier del Castillo se ofrece para participar en la creación de este documento.

Por último decir que se habló de una idea que está en el deseo de todos y que significaría la unión de esfuerzos de cara a la Unión Europea: la creación de una federación europea de asociaciones de enfermos de hidrosadenitis. De este tema surgieron propuestas encaminadas a incrementar las relaciones con otras entidades similares a la nuestra de Francia, Italia… En estos momentos ya hay socios contactando con las asociaciones mencionadas.

La reunión estuvo llena de propuestas y de entusiasmo por hacer cosas en común que confiamos puedan ir cogiendo forma y ser llevadas a cabo.

Una vez tratados los temas del orden del día se continuó con una ponencia sobre las últimas novedades en la investigación que lleva a cabo el Dr. Francisco Javier del Castillo, y que nuevamente resultó esperanzadora a pesar de que los logros no son nunca a corto plazo.

Finalizada la reunión se ofreció la oportunidad de formar parte de la investigación a aquellos socios que así lo quisieron, para lo cual se había organizado la extracción de sangre con la que se estudia la genética de la HS.

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Puedes hacer clic en asóciate escribir y enviar tu mensaje desde ahí o enviar tu mensaje directamente a info@asendhi.org

La cuota anual es de 20 euros (10 euros para los socios familiares o amigos) y se puede hacer efectiva de dos formas:

- ingresando en la cuenta de Asendhi cuyo número se te facilita en el mensaje de respuesta

o si lo prefieres

- facilitando tu número de cuenta. Se pasa al cobro en marzo-abril

En ambos casos se envía previamente el recordatorio a todos los socios.

Además en la ficha de socio se recogen algunos datos: nombre-apellidos, fecha de nacimiento, nº DNI, domicilio, teléfono de contacto, correo electrónico. Si se desea se pueden añadir otros datos como profesión, fecha de inicio y de diagnóstico de la hs y cualquier otro dato que se considere de interés.

Puesto que la asociación es de ámbito estatal, para ser socio la condición es tener el domicilio en España. Pero tambien tenemos socios amigos, que no pueden serlo de modo pleno por vivir en otros países pero que comparten con nosotros experiencias, ideas, apoyo, información,..

Os animamos a asociaros porque cuantos más seamos más fuerza tendrá Asendhi, más capacidad de acción e iniciativas y, muy importante, más eficaz será nuestro apoyo a la investigación.

 

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Publicado en: Artículos

Asamblea 2012

El 17 de noviembre en Madrid
Lugar: Hospital Ramón y Cajal – Aula docencia “0″ Derecha.
Iremos añadiendo detalles, como el orden del día y el horario. Disponemos de la sala de 10:00 a 13:00, así que la convocatoria será dentro de ese horario.
Los socios recibiréis la convocatoria en vuestro e-mail y tambien iremos poniendo información en el facebook.
Si tenéis sugerencias, propuestas de temas a tratar, etc, ahora es el momento.
Animaos a asistir, contactad con otros afectados de vuestra zona para quedar,.. Los que ya hemos asistido a otras convocatorias sabemos que vamos a pasar un día agradable. Los que os acerquéis por primera vez veréis que desde el primer momento somos todos viejos conocidos.

Edito para añadir que el dr del Castillo ha confirmado su asistencia y nos contará la marcha de su investigación. Además, estará dispuesto lo necesario para que quien desee colaborar en la investigación pueda hacerlo a lo largo de la mañana. Como sabéis consiste en una simple extracción de sangre (nota: no es necesario ir en ayunas).

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Nota de Admin: Publicada por Lorenzo en facebook asendhi en tres partes. Por tratarse de un relato muy completo y detallado la recogemos como artículo en nuestra web.

Se trata de una experiencia dura, pero recordad que cada caso es distinto y que, afortunadamente, en la mayoría de los casos la hidrosadenitis se presenta de formas más leves y benignas.

UNO

Hola a todos los que compartimos esta pertinaz enfermedad. Mi dermatólogo siempre dice, con muchísima razón, que es una enfermedad que no mata; pero que mortifica.
Después de 51 días hospitalizado, ¡por fin!, ya estoy en mi casita y rodeado de mis cosas. Como os dije en la última entrada, os voy a contar lo más interesante de estos días y de estas intervenciones para contribuir a vuestro conocimiento con una experiencia real y sufrida y con la intención de ayudar en lo poco que se pueda.
Voy a procurar sintetizar para no extenderme mucho. Procuraré contaros, únicamente, los datos importantes.
Tengo 54 años, llevo 34 años con la enfermedad y 32 años con ella diagnosticada. A mi me ha atacado a la zona perineal, a la bolsa escrotal, a las ingles y a la piel del pene. Llevaba anotados, hasta hace tres años, mas de 700 abscesos y en los últimos dejé de anotarlos porque ya eran permanentes. Sé que podéis pensar que estoy exagerando; pero hay que considerar que son muchos años con la enfermedad. La cuenta es fácil: 2 abscesos al mes X 12 meses al año X 31 años = 744 abscesos
Como comprenderéis, en tantos años he padecido numerosas intervenciones menores; aunque dolorosísimas, un par de ellas no tan menores pues requerían anestesia general y 20 días de hospitalización(raspado de la dermis de las ingles) hace 24 años, etc., etc., etc. También infinidad de tratamientos probatorios que no merece la pena ni mentar pues lo único que tenían de positivo era la intención.
Así fueron pasando los años, instalado en el dolor, hasta que hace tres años la situación se hizo inaguantable. El dolor era constante y agudo como no lo había sido nunca y estuve de baja 10 meses cada año durante los últimos tres años (trabajo en la docencia). A través de mi urólogo entré en un tratamiento biológico experimental que duró hasta poco antes de la intervención (fueron 103 inyecciones de Humira, concretamente y un antibiótico diario que se llamaba Septrin). El primer año noté un poco de mejoría; pero luego volvió todo a su sitio con mayor virulencia. Estaba temporadas largas (mas de tres meses) inmovilizado en casa, con muchas dificultades para hacer las necesidades fisiológicas, sin ninguna actividad sexual (el pene se había retraído y desaparecido debajo de la inflamación) y lo que es peor con unos dolores terribles y de una intensidad que hasta ahora no había conocido. Había veces que llegaba a perder el conocimiento durante unos segundos.
Ante semejante situación me pusieron un tratamiento duro, caro y con muchos efectos secundarios (prefiero no decir el nombre de estos medicamentos por razones obvias) en la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (soy y vivo en Santander) que fue una auténtica tabla salvadora para mi pues me bajaron muchísimo la intensidad del dolor aunque pagases el precio de estar todo el día colocado y durmiéndote por todos los rincones.
Entretanto y conjuntamente con un urólogo decidieron que estudiasen el caso en Cirugía Plástica como última solución por ver si cabía alguna cirugía reparadora que limpiase toda la zona afectada y me devolviese mis funciones naturales, ahora perdidas. El pene también, obviamente. Así se hizo y los cirujanos (un grupo muy joven que me inspiró mucha confianza desde el primer momento) sin vacilación decidieron que había que intervenir.
Por mucho que quiera sintetizar es muy difícil concentrar tantos años en tan poco espacio, por lo tanto creo que como me estoy extendiendo mucho y no quiero aburriros; si os parece bien mañana o pasado os cuento lo que han sido las intervenciones propiamente dichas, las curas y el postoperatorio. También los resultados.
Gracias por aguantarme y hasta la siguiente entrega.
Un saludo de Lorenzo.

DOS

Hola de nuevo. Aquí estoy otra vez para continuar y concluir con la entrada del otro día. Primero me gustaría corregir un error que tuve en la anterior entrada: no fue el Urólogo el que me puso el tratamiento biológico sino que fue el Dermatólogo.
El otro día dejé el relato en la consulta de los cirujanos plásticos. Nada mas ver la zona afectada y las condiciones de movilidad que mostraba, decidieron que la única solución era una cirugía reparadora de toda la zona con colgajos y con injertos. Me dijeron, con muchísima claridad, que era una intervención muy dura y que era la primera vez que lo iban a hacer de una zona tan delicada y tan amplia. Os recuerdo que incluía el pubis, las ingles, el perineo, la bolsa escrotal y el pene. Me hablaron también del riesgo de perder las funciones del pene, de que estéticamente no iba a quedar para revista, y de la posibilidad de que algunos de los injertos o de los colgajos fuesen rechazados. Me aseguraron que iba a mejorar la calidad de mi vida en un 90%. Obviamente, a los cinco minutos, ya había firmado el consentimiento.
Tal día, que fue el 28 de agosto (a modo orientativo) me estaban medicando, diariamente, con:
-1 protector de estómago. Omeprazol 20 mg.
-8 cápsulas del analgésico XXX 37,5 mg. por la Unidad del Dolor de H.U. Marqués de Valdecilla.
-3 sobres del analgésico XXX 25 mg. por la Unidad del Dolor de H.U. Marqués de Valdecilla.
-2 grageas de Januvet 50 mg. Metformina para la Diabetes tipo 2. Por endocrino.
-1 píldora de Prolib 80 mg. Para la Diabetes tipo 2. Por endocrino.
-1 píldora de Septrin 80 mg/400 mg. Antibiótico. Por dermatólogo.
Cada tres días:
-1 parche de opiacéos 35 mc/h. por la Unidad del Dolor de H.U. Marqués de Valdecilla.
Cada diez días:
-1 inyección de Humira (Adalimumab), 40 cl. Tratamiento biológico. Por dermatólogo.
Como veréis, además de la cantidad y la variedad de sustancias extrañas que introducía en mi cuerpo, de los efectos secundarios de casi todas ellas y del coste económico que conllevan (salvo Humira que afortunadamente, pues cuesta cada inyección unos 700 €, es totalmente gratuito) seguía inmovilizado, sin funciones sexuales y con problemas muy serios para orinar. Únicamente, los fuertes dolores remitieron bastante; aunque seguían siendo continuos y pinzantes como si alguien estuviese pellizcándome los testículos con dos alicates.
Después de firmar el consentimiento no me arrepentí, en ningún momento de haberlo hecho. Creí que, en frio, me iba a dar el bajón; pero no fue así.
Tardaron mas del doble de días en llamarme de los que en un principio me dijeron (224 días exactamente). Sin duda los cambios políticos que coincidieron y los recortes que aplicaron retrasaron notablemente las listas de espera y mas a los que no somos considerados enfermos de gravedad. La espera se me hizo eterna; pero eran tan grandes las ganas que tenía de acabar con todo esto que no desfallecí en ningún momento. Mi pareja igual que yo.

Por fin el día 8 de abril ingresé en Valdecilla y el día 9 me operaron. Recuerdo que tenía tantas ganas de que acabase aquello que bajaba al quirófano, con lo miedos lógicos; pero tranquilísimo de verdad. Mucho más nerviosa bajaba mi pareja. ¡Durante el recorrido de estos metros que me separaban del quirófano fue la última vez (cruzo los dedos), que sentí aquellos dolores que durante tanto tiempo me habían atenazado.
La intervención se llevó a cabo con anestesia general y duró unas siete horas. No me enteré absolutamente de nada y el despertar de cuatro horas en la sala de reanimación fue hasta placentero de lo relajado que estaba y la ausencia de cualquier dolor. Me costaba mucho creerlo pues era ya, mucho tiempo, el que llevaba sin notar esa sensación. Demasiado. Dijeron a mi pareja que todo había salido según lo previsto y que lo único que quedaba era esperar a que no fuesen rechazados.
Pasados cuatro días me destaparon las curas (día de mucha tensión para mi pues era cuando iban a ver si habían prendido o no) y me dijeron que lo veían muy bien; pero que todavía era pronto para asegurarlo. Lógicamente me llevé una alegría y empecé a concentrarme en las tan temidas curas.
Sobre las curas os puedo decir que, a partir del cuarto día, se hacían a diario. Eran tensas, desagradables y dolorosas. Muchísimo mas dolorosas las de los muslos que tenía en carne viva (donantes, que llaman ellos, pues fue de donde me quitaron la piel para los injertos). Hoy es el día que llevo mas de cuarenta y os puedo decir que a medida que se van sucediendo el dolor va remitiendo y pasa a ser una molestia. Se hacen muy llevaderas. No solo es por animaros; pero os digo que ninguna cura de la intervención, ni siquiera la mas dolorosa, ha sido ni parecida a la sufrida tantas y tantas veces en ambulatorios o en intervenciones menores de las cuales todos sabemos mucho.
Por si alguien tiene interés técnico o simplemente curiosidad por saber los productos con los que llevaban a cabo las curas (como anoto casi todo) os puedo decir lo siguiente:
Los primeros quince días después de una limpieza con suero fisiológico untaban una pomada que se llama Silverderma (dicen que es la que usan con los quemados), Betadine, tules y Acetónido de Fluocinodoma. Las zonas donantes, una vez destapadas, con Vaselina esterilizada hasta el día de hoy. A partir del día nº 18 cambiaron Silvedermo por Diprogenta (corticoides antiinflamatorio). A partir del día nº37 solo con Betadine. Desde el día nº 50 hasta hoy con una pomada (corticoides antiinflamatorio) que se llama Synalar y con Betadine.
Si alguien tiene interés en ver alguna fotografía del 5º día de la intervención para formarse una idea mas concreta y poder comparar con su problema, con gusto se la mando al correo que me indique (las sacaron las doctoras de infecciosos con mi permiso y no se ve mi identidad).
Otra vez me he extendido y seguro que agotado vuestra paciencia; pero si sintetizo mucho no os cuento casi nada. Prometo que continuaré pues todavía faltan los inconvenientes y problemas que surgieron. Luego os dejaré en paz.
Para cerrar esta segunda entrega me gustaría animaros a que perdáis el miedo a las terribles curas. Hay que pensar que son tristemente inevitables; pero que si son para eso, para curar, han de ser bienvenidas. Pensad siempre en el alivio posterior. ¿Qué nos van a contar a nosotros de la gama de dolores y de sus intensidades? ¡Ánimo!
Un saludo.

TRES

Hola: aquí estoy otra vez y espero que esta vez sea capaz de concluir el relato para mayor tranquilidad vuestra y de vuestras cabezas.
Como os iba contando, antes del recorrido por las curas, después de la tranquilidad que me dio el saber que todo iba casi al cien por cien (al 5º día) según el cirujano, pasé unos días muy plácidos, en el hospital sí; pero por primera vez sin esos terribles dolores que me habían acompañado durante tantos años. Únicamente tenía los dolores (de otra índole) propios de unas heridas recientes tratados con analgésicos y la incomodidad de una sonda en la vejiga. Así estuve una semana que para mi fue maravillosa comparándola con lo que había rabiado trece días atrás, en mi sofá.
El día nº 15, en la cura rutinaria de por la mañana empezaron a llegar los primeros problemas (demasiado bien iba todo). Se presentaron los dos cirujanos que me habían operado y me comunicaron que los injertos de la zona perianal no habían prendido y que pasados unos días para que se asentasen los que sí habían prendido, había que volver a intervenir y reinjertar esa zona. Se me había avisado de que eso podía ocurrir. Ellos argumentan que el rechazo se debe a que es una zona con mucha humedad, una zona sucia le llaman. Fue un palo y me vine abajo; pero solo me duró cinco horas gracias al apoyo de mi pareja (también de las dos enfermeras). No había otra opción y era un volver a empezar; aunque esta segunda intervención iba a ser más corta y en una zona “mas pequeña”. Pensé que habiendo llegado hasta ahí no había que mirar hacia atrás, además de que cuando solo tienes una opción la decisión es sencillísima. Así que firme el segundo consentimiento.
El mismo día, por la tarde, se presentaron dos doctoras de Infecciosos para comunicarme que el resultado de los cultivos que me habían hecho daban positivos y que estaba infectado por una bacteria hospitalaria, muy resistente, y que según protocolo hospitalario se veían obligadas a aislarme en una habitación específica para no contaminar a otro enfermo. Concretamente la bacteria, en cuestión, es la llamada Acidobacter Chloracido Bacterium Thermophilum, por si alguien siente curiosidad. Me dijeron que desde hace un par de años existe un protocolo en la Europa Comunitaria para vigilar y mitigar el número de infecciones nosocondiales (son las adquiridas en los propios hospitales; principalmente en los quirófanos y en las Unidades de Cuidados Intensivos) y que, precisamente el tipo de cirugía que conlleva nuestra enfermedades, por desarrollarse en zonas sucias y por el déficit de defensas con el que llegamos, tiene un altísimo riesgo de contaminación. Como así fue.
Me dijeron que no me preocupara, que iban a estar vigilantes (de hecho vinieron todos los días a verme), y me instalaron en una habitación para mi solito. Por una parte, egoístamente hablando, la situación era mejor pero tenía el inconveniente de que solo podía tener una visita y no me podía tocar nadie, sin guantes. Lo que mas temía era que por la cojonuda bacteria (nunca mejor dicho) se retrasase la fecha de la segunda intervención, como así fue. Casualmente la contaminación estaba en la zona del rechazo. Ya no me movieron de aquella habitación hasta que me dieron el alta (30 días aislado, que se hicieron duros y tediosos).
Como me temía se retrasó la segunda intervención hasta el día 9 de mayo, pues entretanto, el siguiente cultivo que me hicieron las doctoras de Infecciosos con tomas de la misma zona había dado positivo en otra nueva bacteria, también hospitalaria, además de la que ya tenía. Otro contratiempo y más porquería (perdón antibiótico). La nueva bacteria se llamaba Proteus Mirabilis y el antibiótico Ciprofloxacina 500 mg. Gracias al criterio y a la valentía de uno de los cirujanos decidieron intervenir con bacterias o sin bacterias y así fue.
La segunda intervención fue bastante mas corta (no llegó a tres horas); pero para mi como si hubiese sido la primera. Fue un volver a empezar; pero con mas sabiduría por mi parte. Volver a empezar con curas frescas y dolorosa (sobre todo las de los muslos) cuando las otras ya eran mas llevaderas. Mientras me curaban con una pomada y quitaban grapas de la primera intervención (solo me dieron puntos en la piel del pene; todo lo demás fue con multitud de grapas metálicas) me curaban con otro tratamiento diferente la segunda intervención. Repito que lo peor fue lo de los dos muslos, totalmente despellejados, y estar sujeto a una molesta sonda durante 45 días.
Si multiplicamos todo esto por diez no es todavía comparable a la situación general que tenía, sobre todo, a lo largo de los tres últimos años de mi vida. La única ventaja que tenía es que los dolores que había pasado hasta llegar allí eran infinitamente superiores.
Me ofrecieron el alta, pues tenían necesidad de camas y de habitaciones aisladas, y curas en el mismo hospital cada dos días. Con la misma decisión que firmé los consentimientos contesté que, por mi parte, inmediatamente. Tenía ganas de estar en mi casa, con mis cosas.
Ahora mismo nada mas tomo los medicamentos de la Diabetes. Dentro de pocos días empieza a curarme mi pareja, en casa y evito ir al Hospital (la han enseñado en Valdecilla lo que tiene que hacer). Todavía tengo molestias al levantarme y al sentarme, todavía me molesta la sonda que ya no existe, todavía no salgo a la calle, todavía me quedan unas cuantas curas; pero no tomo ningún antibiótico ni un solo analgésico.
Para acabar, me gustaría deciros que no pretendo aconsejar a nadie y mucho menos en estas situaciones. Nada mas lejos de mi intención. Cada uno ha de ser capaz de valorar su propia enfermedad y de hacer con ella lo que le de la gana, si es que puede y se lo permite el dolor. Una cosa es el diagnóstico del médico y otra muy diferente es el grado y la intensidad con que te ha atrapado (solo lo sabe el que la padece). ¿Cómo y cuánto afecta a un desarrollo normal de la vida laboral y social? Esa valoración corresponde a cada uno pues es el que mas elementos posee para decidir.
A los más jóvenes si me gustaría decirles que aparten cualquier sentimiento de culpabilidad (ellos son víctimas de la enfermedad; no los verdugos) y cualquier sentimiento vergonzante. Si una pareja les rechaza por su enfermedad que se den por contentos de haberse enterado y que automáticamente les manden al carajo. Es fundamental la actitud de los que te rodean. ¿Qué no te gusta como huelo?: arranca. Hay que evitar los sentimientos de autocompasión y las lamentaciones. ¿Por que a mi? Porque sí porque tienes mucho encanto y atractivo para las colonias de microorganismos.
Creo que a todos nos corresponde, también, normalizar la enfermedad. Es rara; pues sí claro que es rara; pero con actitudes de encubrimiento y disfraces para no revelar las zonas en las que principalmente nos afectan (los mismos médicos se refieren a ellas como zonas sucias) la hacemos mas extraña todavía y parece que seamos miembros de una especie de secta en la que sus componentes solo tienen ingles y axilas (personalmente, no estoy en el aula ni voy con los genitales al aire por la calle; pero sí os aseguro que he enseñado cantidad de fotografías de los mismos, en plena crisis inflamatoria, a familiares y amigos sin ningún tipo de pudor y por lo menos he conseguido que conozcan, valoren y comprendan nuestra enfermedad y que respeten las numerosas ocasiones en que tenemos que decir no, no puedo, no, ya veremos, puede, depende…).
No debemos olvidar que nuestra enfermedad no es estática sino que es dinámica y se mueve y avanza lentamente (lo saben bien los que llevan años con ella) cerrando cada vez mas el ya escaso abanico de posibilidades y dejando como única solución (nunca como cura sanadora) la mas agresiva y deformante de todas: la temible cirugía. En esos momentos límite creo que no hay otra. Cuando tienes mucho hambre y en la oferta del menú ves que solo hay lentejas, ¿que pides? Únicamente hay dos opciones: lentejas o nada.
He procurado daros datos y experiencias reales para ayudar, en lo que sea posible, en la posible toma de una decisión cuando tengáis que tomarla (ojalá que nunca); pero soy muy consciente de que no estoy curado y de que, a la vuelta de unos meses o unos años, vuelva a empezar con lo mismo en las axilas, en el ano, en el pecho o por qué no en el mismo sitio.
Muchos ánimos y mucha positividad. Un saludo para todos

9 Comentarios on Jun 4th 2012

El pasado sábado 26 de noviembre celebramos en Madrid nuestra II Asamblea de Socios de ASENDHI.

Dispusimos para reunirnos de la Sala nº 1 del Hospital Ramón y Cajal, lo que agradecemos vivamente al Director de Relaciones Públicas de dicho hospital, Don José Luis Martín Muñoz, así como al personal del centro que nos facilitó el uso de la sala (información, seguridad, servicio técnico).

El interés suscitado por esta II Asamblea se vio reflejado en la asistencia, que llenó la sala, de socios , familiares y amigos interesados en conocer la asociación. Hay que mencionar especialmente la asistencia de Lety Herrera, socia amiga desde los primeros días de ASENDHI, que se desplazó desde Méjico para participar en la asamblea.

El ambiente, de expectación y emoción, de saludos y presentaciones, agradable y distendido.

Abrió la asamblea Pedro M. Martínez Corada, presidente de la asociación, que dio la bienvenida y pasó al desarrollo del orden del día:

  • Con la información sobre el estado de cuentas y del número de socios, que se ha doblado en el último año.

  • Cambios en la Junta Directiva: incorporación aprobada por la asamblea de José Juan Alcaraz como tesorero y de Sebastián Santos como encargado de relaciones con los medios de comunicación.

  • Actividades realizadas desde la I Asamblea: encuentros de socios y amigos en Andalucía, Levante, zona norte y Madrid; solicitud de asociación a FEDER (Federación de Asociaciones de Enfermedades Raras) pendiente de respuesta; apariciones en prensa, radio y televisión (que podemos ver en esta web).

  • José Juan Alcaraz expuso el documento Brotes, que sirve como guía para el trabajo de la asociación y canalizar las distintas iniciativas que los socios podamos proponer en torno a cuatro líneas: Bienestar, Conocimiento, Divulgación y Apoyo a la Investigación.

    Unido a este documento se habló de la conveniencia de formar grupos de trabajo en torno a temas de interés común y se abrió un pequeño coloquio en el que quedaron apuntados algunos temas que nos interesan especialmente, aunque el tiempo se quedó corto para poder comentar, discutir, proponer…

  • Intervención del Dr Francisco Javier del Castillo, que nos expuso lo que se conoce hasta ahora de la hidrosadenitis y nos habló sobre la investigación que realiza sobre el comportamiento genético de esta enfermedad y los avances que se van produciendo en la misma. Como dato importante, la financiación conseguida para los próximos tres años.

    Agradeció también los ofrecimientos de colaborar con muestras que ha recibido por parte de muchos afectados y explicó que por distintos motivos no ha podido responder ni recoger muestras de todos.

El Dr del Castillo respondió a lo largo de su exposición a las preguntas que le fuimos planteando y destacó que uno de los motivos más importantes de que la HS siga siendo una enfermedad huérfana es la invisibilidad de los afectados, es decir la falta de conocimiento que hay por parte de la sociedad de la existencia de la enfermedad.

A las 14,30 se dio por finalizada la asamblea, un día importante en la vida de ASENDHI, de encuentros y reencuentros, que se acaba quedando corto para tantas cosas como querríamos comentar y organizar. Esperemos que sea el punto de partida para nuevas propuestas e iniciativas, como nuevos encuentros por zonas, o grupos de trabajo sobre temas de interés (información sobre tratamientos, traducción de textos de otros idiomas, búsqueda de webs y enlaces de asociaciones de otros países, contacto e intercambio de experiencias con asociaciones de afectados por otras enfermedades, acogida de nuevos socios en nuestra zona,..), las aportaciones de todos son importantes y bienvenidas.

1 Comentario on Dic 9th 2011

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